Quiero compartir contigo momentos que he disfrutado en este circuito de Ferias del Libro que me parece mentira que yo, Eva Galindo, haya iniciado.
Seguro que hay personas que tienen más experiencia y que te lo contarían de otro modo, pero tengo que adquirir "tono",¿te acuerdas? Así que te toca leerme.
Estos días he estado de gira, como os contaba, con mi libro "Sácame los colores" y puedo afirmar que he vivido tanto las infames inclemencias como las bondades temporales.
El caso es que estuve en la Feria del Libro y la Cultura de Moratalaz, que tenía pintaza, porque está en mi ciudad y esto supone que quien no tenga nada mejor que hacer puede acercarse a saludarme y/o a dar una vueltecita entre libros. Además, la música y un montón de actividades estaban aseguradas. Pero, estamos en primavera, y ya se sabe, hoy sol y mañana... Una lotería.
Así que os contaré que cuando llegamos al lugar del evento, no había mesas, no había carpas, no había público... Si bien, ánimo y ganas no nos faltaban por lo que, pronto, hubo mesas, carteles y una estantería monísima que daba el punto chulo a nuestro enclave.
Superbién rodeada por los escritores Marta Sebastián, Keka Dilano e Iván Salomón comenzamos a charlar y disfrutar de lo que supone para mí, al menos, estar de Feria.
Amenazaba lluvia, pero pude vender varios ejemplares entre valientes y adorados fieles que, a pesar de todo, se acercaron.
Te voy a relatar apreciaciones que no me gustaría olvidar en esta andadura escritoril que he empezado. Todo cierto.
El tiempo atmosférico hace lo que quiere con mi trayectoria. Juzga tú: gotas sobre mi firma mientras dedicaba un ejemplar de "150 maneras de ser tú y yo", una entrevista bajo la lluvia que gocé muchísimo y guardar, junto con mis compañeros, nuestros libros en las maletas, deprisa y corriendo bajo el aguacero, mientras un coro de unas diez almas, paragüas en mano, imprimía a este momento un toque surrealista al más puro "orquesta del Titanic". Fue el broche a una mañana imprevisible como la primavera.
El cerrar con mis colegas escritores con unas cerves en un bar cercano, ahogando las penas por no haber podido disfrutar de una charla sobre autopublicación a unos entregados al tema, es también digno de mención. El mundo se caía a nuestro alrededor; sin embargo, nuestros planes para conquistar el planeta escritoril tomaron fuerza.
Cumplir una fantasía: porque acudir a la Feria del Libro de Boadilla del Monte fue un sueño dado que me instalé con mis ejemplares en una caseta de madera.
Stop.
Si te vas a pasar por aquí a menudo, te voy a poner en antecedentes, si es que no te diste cuenta ya: a los autopublicados las casetas y ciertas ferias del libro les suelen estar negadas ya que eres una criatura sin importancia en este mundo o también porque acabas de aterrizar, como me pasa a mí. Así que estar aquí es una bendición : )
Volvamos a Boadilla. Quienes no me conocen, me miran para ver si soy la de la foto (lo sé porque yo también lo hago) y me alucina que alguien pueda incluir en su retina mis libros con los de gente como Manel Loureiro, Santiago Posteguillo, Alice Kellen, Rafa Yáñez ... para soñar, sí. Abrumador, también.
Finalmente, compartiré contigo, en esta ventana, que llevo mis libros en una maleta de un elemento doméstico, que no tengo, y cuyo origen no voy a revelar todavía... Eso sería adelantar más detalles sobre la lucha de una escritora autopublicada y tengo que guardarme material para más adelante.
Ser ferianta se ha convertido en algo bastante natural para mí. Me adapto y sobrevivo.
Debería estar escribiendo, ¿y tú?

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