Verano. Esa época del año en que mis biorritmos se aceleran al contacto con el mar y entran en acción bajo el influjo de un tinto de verano en un chiringuito. Reclamo que el inicio del año, de la temporada o de lo que consideres que hay que comenzar deba hacerse ahora, en estas fechas en las que hago actividades que disparan mis sentidos y que me intentan apartar de todo lo que durante jornadas anteriores me inspiraba. Tengo varias novelas abiertas para cerrar y dos de inspiradores escritores para leer, cursos de escritura que reclaman mi atención, un pódcast que me está dando alegrías y dos libros que quieren ver mundo conmigo. Ya sabes que este blog es para que yo adquiera tono para escribir, si bien, me parece que a estas horas solo puedo dejarme llevar por las sensaciones que me provocan el aromático coco de mi crema solar, las burbujas de mi refresco color café y la música que me acompaña en voz de raperos que cantan versos canallas; cantautores, con sabiduría vital; y chaval...
Quiero compartir contigo momentos que he disfrutado en este circuito de Ferias del Libro que me parece mentira que yo, Eva Galindo, haya iniciado. Seguro que hay personas que tienen más experiencia y que te lo contarían de otro modo, pero tengo que adquirir "tono",¿te acuerdas? Así que te toca leerme. Estos días he estado de gira, como os contaba, con mi libro "Sácame los colores" y puedo afirmar que he vivido tanto las infames inclemencias como las bondades temporales. El caso es que estuve en la Feria del Libro y la Cultura de Moratalaz, que tenía pintaza, porque está en mi ciudad y esto supone que quien no tenga nada mejor que hacer puede acercarse a saludarme y/o a dar una vueltecita entre libros. Además, la música y un montón de actividades estaban aseguradas. Pero, estamos en primavera, y ya se sabe, hoy sol y mañana... Una lotería. Así que os contaré que cuando llegamos al lugar del evento, no había mesas, no había carpas, no había público... Si bien, á...